miércoles, 22 de agosto de 2012

Capítulo 01


Todo se veía tan bello en la familia Aillon y Carlot Arévalo; Carolina, Reino y Angelys, una familia perfecta. Cuando Angelys tenía ya tres años y unos pares de meses, Carolina dio a luz a Lio y a Eliot, nada parecía que fuera a cambiar y así sucedió por varios años.
Angelys crecía: a los cinco años comenzó a ir al Jardín, todo el tiempo anterior fue criada por Carolina con ayuda, obviamente, de Reino. Mientras Angelys estaba en el jardín, Carolina volvió a trabajar en el hospital, Angelys era muy inteligente, activa y tierna, a su edad ya era bastante social, tenía varios amigos que invitaba a su casa y a ella la invitaban también. Para cuando entró al kínder, ya sabía leer y cuando entró a primer grado ya sabía escribir perfectamente, con sus errores ortográficos comunes pero tenía una buena caligrafía, sus hermanitos comenzaban el jardín con cualidades parecidas, todo a su alrededor era maravilloso. En los cursos posteriores fue siempre la mas aplicada, le gustaba aprender y en especial leer; leía cuentos, después pasó a las novelas y poco a poco se fue a lo romántico, le gustaba el silencio, la tranquilidad, estar alejada del bullicio, pasear por la playa era su más apreciado recuerdo de su joven mente.
Poco después de los trece años de Angelys todo cambió…

- Angelys despierta tienes que ir al colegio, Lio y Eliot despierten también, el desayuno está listo
La rutina, todo igual, levantarme, darme una ducha y Reino después de mi, mientras tanto preparar los desayunos de todos, despertar a mis hijos para que se levanten y tomen desayuno con nosotros, Reino los lleva al colegio mientras yo ordeno las cosas en la casa y hago un poco de aseo, después él viene a buscarme para ir a trabajar, almorzar en el hospital y devuelta el trabajo, volver a casa cerca de las cinco de la tarde, esperar a mis hijos y ayudarlos con sus tareas mientras espero a que Reino llegue, preparar la cena, cenar, descansar e irse a dormir, los fines de semana pasar tiempo en familia, salir a pasear al cine, a la playa, lo que sea para despejar la mente del ajetreo diario.

Día viernes del mes de octubre, cerca de la una de la tarde, hora de almuerzo:
- Oye, amor, han pasado cerca de un mes desde que Angelys cumplió los trece años, ha pasado muy rápido el tiempo, no nos vamos a dar ni cuenta cuando obtenga su carrera y comience a trabajar, se independice y nos deje.
- Es cierto, llega a ser increíble, siento que somos viejos aunque solo estemos bordeando los 42-43 años, pero todavía tenemos a Lio y a Eliot; ya cielo - dijo como algo aparte - tengo que volver a trabajar, nos vemos en la casa más tarde, que almuerces bien con los chicos
- Sí, yo tengo que irme luego para calentar el almuerzo, a los chicos les debe de quedar poco para llegar a casa, de Angelys no me preocupo, después de todo es mayor y llega más tarde.
- nos vemos, amor, cuídate
- gracias, tu igual, nos vemos
Nos dimos un beso y me dirigí a la salida para volver a casa, no me quedaba lejos el trabajo de la casa así que me iba caminando, una vez en casa mientras se calentaba la comida puse la mesa y como si hubiera calculado el tiempo cuando todo estuvo listo los gemelos llegaron; mientras almorzábamos comenzó a sonar el teléfono, contesté.
- ¿alo?
- Carolina, sucedió algo horrible - es Reino y tiene una voz realmente como para preocuparse
- amor, ¿Qué sucede?
- Angelys
- ¿si? Que sucede, ¿le pasó algo malo?
- tuvo un accidente, en este momento está en la sala de urgencia, parece que recibió un golpe en la cabeza.
- voy para allá inmediatamente
- ¿y los chicos?
- no te preocupes, de ellos yo me encargo, no les voy a decir nada hasta tener detalles, nos vemos - corté
Me dirigí hacia Lio y Eliot con la cara más tranquila posible, les pedí que se apuraran en terminar de comer porque los iba a llevar donde su abuelo. Todo fue muy rápido, mientras terminaban de almorzar los chicos yo llamé al padre de Reino, le conté lo que había sucedido y que iba para allá, llamé un taxi; cuando llegó, Lio y Eliot se habían dado cuenta de que algo pasaba y me atormentaban con sus pregunta en el taxi.
- ¿Qué sucede mamá?
- No se preocupen después les voy a decir, ahora necesito que se queden con su abuelo hasta que los valla a buscar, los voy a estar llamando, no se preocupen. ¡Oh! Ya llegamos, vamos bajen - El padre de Reino estaba en la puerta, me dio un abrazo y dijo:
- no te preocupes, yo me encargo de los chicos, tu concéntrate en lo otro, ve rápido, Reino debe de estar destruido por dentro, ya que está reviviendo lo sucedido anteriormente
- sí, tiene razón, gracias
Me despedí, subí al taxi, sentí que no habían pasado ni dos minutos cuando ya habíamos llegado al hospital.
- tome - le dije al taxista mientras le pasaba el dinero - guarde el cambio
Entré por urgencia, como trabajaba en ese lugar no hubo ningún problema con que pasara directo a la UCI, afuera del lugar se encontraba Reino sentado con las manos en la cara, me senté al lado de él, inmediatamente se dio cuenta de que estaba ahí, lo único que pudo hacer fue darme un abrazo, uno muy largo… sin decir ninguna palabra, las palabras sobraban en este momento, lo único que puedo hacer es acompañarlo; mi dolor es tan horrible como el de Reino, pero para él éste es el segundo que ha tenido que sufrir.
- no quiero que vuelva a suceder - por fin pudo decir algo
Estaba llorando…
- no va a volver a suceder, te lo aseguro, nuestra chica es más fuerte, sólo nos queda esperar
Intentaba darle fuerzas, junto con dármelas a mí misma, no sé cómo pude decirle algo así, si yo temía lo mismo. No pude evitar que brotaran lágrimas de mis ojos
- sí, tienes razón, calmémonos
Nos separamos, eso sí estábamos apoyados el uno con el otro.
¿Por qué nos sucede esto? No puede quedar todo igual de hermoso como lo ha sido hasta ahora, claro, tienen que suceder cosas malas en la vida para que sea equilibrada, pero ¿no podía sucederle esto a otro?, yo feliz me hubiera sacrificado por mi hija o por cualquiera de mis hijos o incluso por Reino si esto no hace sufrir a una pequeña chica que no ha vivido prácticamente nada, ¡tiene solo trece años, por Dios! por favor que no le pase nada, Señor… nada
- Reino, Carolina los estaba buscando - dijo el Dr. …*, un muy buen amigo, el  encargado de cirugía, y jefe de urgencia - acabamos de operar a Angelys, en el accidente sufrió un golpe en el cráneo pero le cerramos la herida que tenía, se le han realizado una serie de exámenes - scanner, radiografías, etc. - en este mismo momento está en observación, y lo estará por las siguientes 24 horas, está conectada a un respirador artificial… y… mmm… cómo decirlo… Angelys está en coma - hizo una pequeña pausa y continuó - Si mejora su estado, lo cual es lo que se espera, podrán visitarla, mientras tanto estará en la unidad de tratamientos intensivos, lo mejor será que vallan a su casa, sus chicos deben de estar preocupado, cualquier cosa les llamo para avisarles
Hubo un momento de silencio hasta que por fin pude decir algo
- gracias, la dejamos en sus manos, por favor cualquier cosas, lo más mínimo nos avisa - intenté mantener la calma, Reino se encontraba shock; estaba ocurriendo lo mismo que le pasó a su madre. En estos momentos tenía que ser fuerte, para Reino y los chicos, por lo menos hasta que lo más difícil pasara.
Nos abrazamos por unos minutos, el abrazo fue lo mejor en este momento, era reconfortante, me decía que todo iba a estar bien que todo era algo pasajero, cómo quería creer en eso… pero me costaba. Cuando nos separamos, llamé a un taxi para ir a la casa del Señor A&C y afrontar que teníamos que contarles todo a los chicos. Por lo menos cuando llegamos nos dimos cuenta, recién, de que eran alrededor de las once de la noche - la hora había pasado como si nada - y los chicos se encontraban dormidos. Apenas llegamos el padre de Reino lo abrazó, le murmuró algunas cosas al oído, cosas que yo no pude entender;  mientras tanto fui a ver a los chicos, se veían como unos angelitos durmiendo en una suave y acolchada nube, fuera de toda preocupación…

(*En un futuro próximo será agregado el nombre)

domingo, 19 de agosto de 2012

Capítulo 00


Una chica perdida, perdida en un lugar desconocido; encerrada en una habitación sin poder salir. Todo a su alrededor… no existe.

Prólogo

            Una chica de tez blanca, muy pálida, con unos ojos que resaltan por su color negro, tan puro que con solo verla a los ojos te pierdes en su mirada. Sus cabellos tan largos, que por tanto tiempo han crecido hasta llegar a sus rodillas.
Ya no demuestra emoción alguna, seria, como si no tuviera corazón, sólo un cascaron que no te permite ni siquiera poder imaginar lo que piensa o desea hacer, sólo cuando hace algún suave movimiento.
La chica no tiene nada que hacer, ni a donde ir, encerrada en una habitación completamente roja, suelo y paredes, de un rojo continuo que no te permite distinguir a simple vista donde termina la pared y donde comienza el suelo. Lo único que permite saber cómo es la pequeña habitación, es una ventana por la que sólo se ve una reja que la protege, es como si no quisieran que ella saliera, por ningún motivo. Más allá de la protección todo es una negra oscuridad. Todo en la habitación es sombrío, sin color por la falta de luz, incluso la chica que viste un vestido liso de color blanco, poco a poco pierde esa esencia a vida, no tiene necesidades, lo único que hace es acomodarse en una esquina, horas tras horas a pensar…
- Tantas preguntas existen en mi cabeza pero no las acompaña ninguna respuesta, se encuentran tan solitarias como mi existencia en este lugar. No sé qué lugar es éste, como llegué ni la razón  por la que estoy aquí, lo único que sé es que poco a poco estoy olvidando mis recuerdos ya que cada vez, sé menos de mí misma; no solo no recuerdo a mi familia, sino que tampoco el lugar del que vengo y lo que más miedo me da es que poco a poco estoy olvidando como soy físicamente, como actuaba con los demás, si tenía amigos o estaba sola, sólo sé que me llamo Angelys, ni siquiera recuerdo mi apellido. No tengo noción del tiempo, lo único que puedo decir es que ha pasado bastante por el largo de mi cabello, aquí no sale el sol así que no puedo predecir si es de día o es de noche, siempre en esta oscuridad a la que ya me he acostumbrado.
<< Me da miedo dormir, cada vez que lo hago se menos de mí y mis recuerdos, mis sueños son largo y siento que me fuera a morir, nunca despertar, nunca más, no duermo muy seguido por aquella razón pero tampoco tengo razones para estar despierta o incluso para estar viva, no debería temerle a la muerte, si no tengo nada que hacer, no sufro de hambre así que no me alimento, de cualquier forma no tengo comida así que tampoco podría hacerlo, no puedo hacer nada encerrada en este pequeño lugar, tampoco puedo escapar, ya he roto el vidrio de la ventana pero como no hay nada en este lugar no puedo sacar la protección; la ventana aún sin el vidrio a través de ella no entra ni siquiera una pequeña brisa, nada, siento que por más que lo intente no tengo esperanzas de salir de este horrible lugar…
<< Cuando llegué no recordaba demasiado. Recuerdo que desperté y estaba en este lugar, intenté llamar a mi madre de la que ahora ni siquiera recuerdo como era o como se llamaba. Estaba desesperada, era como la cárcel pero no hay nadie del otro lado de la reja, nunca me ha gustado la oscuridad pero ahora me doy cuenta de que el miedo que tenía en esos momentos no se compara con la oscuridad absoluta e infinita.
<< No quiero seguir con esto pero tampoco puedo terminar con mi vida, ya que no hay nada, me siento tan sola, quizás alguien quería que reflexionara en este lugar solitario sobre mi vida, pero si la estoy olvidando entonces no se cual es la razón de mi existencia, tal vez me iba a encontrar con alguien y sucedió algo malo, o le hice daño a alguien y ahora estoy pagando por eso, no lo sé, muchas preguntas llegan a mi cabeza pero no se cual es la respuesta correcta a estas preguntas que me abruman.
<< ¿Qué puedo hacer? Ya he buscado una salida, intente encontrar un pasadizo secreto pero las paredes y suelo son lisos, la venta ya está rota pero la protección no me permite continuar, no hay luz así que no puedo distinguir las cosas a simple vista; no sé qué hacer, cada vez que me desespero termino ahogándome en mis lamentos, en mis penas, en mis alegrías no, porque hace ya mucho tiempo que no las tengo; y solo consigo el darme cuenta de lo insignificante que soy frente a este problema, ya solo quiero no hacer nada cada vez que pienso en algo me deprimo mas y mas, ya ni siquiera quiero caminar, estoy perdiendo energía, mi pequeña flama de vida se está apagando, quedará solo el cascaron de mi cuerpo y yo quizás pueda ir a otro lugar, un lugar más feliz.
<< Quiero salir de este lugar, tener otra oportunidad en la vida, pasear con amigos, comer un helado, estar con mis padres… quiero salir… quiero salir… salir de este lugar…       - pensaba eso mientras corría una lágrima por mi mejilla y al mismo tiempo escuchaba una voz, una voz que provenía de otro lugar y que nunca antes había escuchado, que decía desesperadamente “por favor, Angelys, despierta, por favor”, en ese momento en la pared que se encontraba frente a mi apareció una puerta, de la nada simplemente apareció frente a mí, de su contorno brotaba una luz, me dirigí hacia ella y con un suave movimiento giré la perilla, una gran luz me envolvió, cuando por fin pude ver nuevamente - aunque no de manera nítida - no me podía mover, una voz a lo lejos se escucha, era la misma voz que había oído anteriormente, aquella voz desesperada que pedía que despertara, se encontraba aun más desesperada llamaba a doctores, enfermeras. Como se escuchaba a lo lejos no podía entender demasiado, cuando recobre la vista perfectamente, distinguí una persona, para ser más exacta era una mujer, la voz provenía de ella, continuaba llamando a alguna enfermera y/o un doctor que no demoró demasiado en hacerse presente, aquella señora tomó mi mano y me dijo:
- Angelys, no te preocupes, yo estoy contigo y no pienso dejarte sola
No entendía que era lo que pasaba, ¿Quién era aquella mujer? ¿Cómo sabía mi nombre y porque me trataba de forma familiar?. Por fin pude articular algunas palabras
- ¿Quién… quien es usted?
Perpleja me miró con una cara de ternura
- ¿No te acuerdas de mí?
- no - dije fríamente, ya que no la conocía
Con lágrimas brotando de sus ojos me dijo
- no me digas algo así, Angelys, por favor… por favor… no me digas que no te acuerdas de mí… de tu madre… Carolina.