domingo, 19 de agosto de 2012

Capítulo 00


Una chica perdida, perdida en un lugar desconocido; encerrada en una habitación sin poder salir. Todo a su alrededor… no existe.

Prólogo

            Una chica de tez blanca, muy pálida, con unos ojos que resaltan por su color negro, tan puro que con solo verla a los ojos te pierdes en su mirada. Sus cabellos tan largos, que por tanto tiempo han crecido hasta llegar a sus rodillas.
Ya no demuestra emoción alguna, seria, como si no tuviera corazón, sólo un cascaron que no te permite ni siquiera poder imaginar lo que piensa o desea hacer, sólo cuando hace algún suave movimiento.
La chica no tiene nada que hacer, ni a donde ir, encerrada en una habitación completamente roja, suelo y paredes, de un rojo continuo que no te permite distinguir a simple vista donde termina la pared y donde comienza el suelo. Lo único que permite saber cómo es la pequeña habitación, es una ventana por la que sólo se ve una reja que la protege, es como si no quisieran que ella saliera, por ningún motivo. Más allá de la protección todo es una negra oscuridad. Todo en la habitación es sombrío, sin color por la falta de luz, incluso la chica que viste un vestido liso de color blanco, poco a poco pierde esa esencia a vida, no tiene necesidades, lo único que hace es acomodarse en una esquina, horas tras horas a pensar…
- Tantas preguntas existen en mi cabeza pero no las acompaña ninguna respuesta, se encuentran tan solitarias como mi existencia en este lugar. No sé qué lugar es éste, como llegué ni la razón  por la que estoy aquí, lo único que sé es que poco a poco estoy olvidando mis recuerdos ya que cada vez, sé menos de mí misma; no solo no recuerdo a mi familia, sino que tampoco el lugar del que vengo y lo que más miedo me da es que poco a poco estoy olvidando como soy físicamente, como actuaba con los demás, si tenía amigos o estaba sola, sólo sé que me llamo Angelys, ni siquiera recuerdo mi apellido. No tengo noción del tiempo, lo único que puedo decir es que ha pasado bastante por el largo de mi cabello, aquí no sale el sol así que no puedo predecir si es de día o es de noche, siempre en esta oscuridad a la que ya me he acostumbrado.
<< Me da miedo dormir, cada vez que lo hago se menos de mí y mis recuerdos, mis sueños son largo y siento que me fuera a morir, nunca despertar, nunca más, no duermo muy seguido por aquella razón pero tampoco tengo razones para estar despierta o incluso para estar viva, no debería temerle a la muerte, si no tengo nada que hacer, no sufro de hambre así que no me alimento, de cualquier forma no tengo comida así que tampoco podría hacerlo, no puedo hacer nada encerrada en este pequeño lugar, tampoco puedo escapar, ya he roto el vidrio de la ventana pero como no hay nada en este lugar no puedo sacar la protección; la ventana aún sin el vidrio a través de ella no entra ni siquiera una pequeña brisa, nada, siento que por más que lo intente no tengo esperanzas de salir de este horrible lugar…
<< Cuando llegué no recordaba demasiado. Recuerdo que desperté y estaba en este lugar, intenté llamar a mi madre de la que ahora ni siquiera recuerdo como era o como se llamaba. Estaba desesperada, era como la cárcel pero no hay nadie del otro lado de la reja, nunca me ha gustado la oscuridad pero ahora me doy cuenta de que el miedo que tenía en esos momentos no se compara con la oscuridad absoluta e infinita.
<< No quiero seguir con esto pero tampoco puedo terminar con mi vida, ya que no hay nada, me siento tan sola, quizás alguien quería que reflexionara en este lugar solitario sobre mi vida, pero si la estoy olvidando entonces no se cual es la razón de mi existencia, tal vez me iba a encontrar con alguien y sucedió algo malo, o le hice daño a alguien y ahora estoy pagando por eso, no lo sé, muchas preguntas llegan a mi cabeza pero no se cual es la respuesta correcta a estas preguntas que me abruman.
<< ¿Qué puedo hacer? Ya he buscado una salida, intente encontrar un pasadizo secreto pero las paredes y suelo son lisos, la venta ya está rota pero la protección no me permite continuar, no hay luz así que no puedo distinguir las cosas a simple vista; no sé qué hacer, cada vez que me desespero termino ahogándome en mis lamentos, en mis penas, en mis alegrías no, porque hace ya mucho tiempo que no las tengo; y solo consigo el darme cuenta de lo insignificante que soy frente a este problema, ya solo quiero no hacer nada cada vez que pienso en algo me deprimo mas y mas, ya ni siquiera quiero caminar, estoy perdiendo energía, mi pequeña flama de vida se está apagando, quedará solo el cascaron de mi cuerpo y yo quizás pueda ir a otro lugar, un lugar más feliz.
<< Quiero salir de este lugar, tener otra oportunidad en la vida, pasear con amigos, comer un helado, estar con mis padres… quiero salir… quiero salir… salir de este lugar…       - pensaba eso mientras corría una lágrima por mi mejilla y al mismo tiempo escuchaba una voz, una voz que provenía de otro lugar y que nunca antes había escuchado, que decía desesperadamente “por favor, Angelys, despierta, por favor”, en ese momento en la pared que se encontraba frente a mi apareció una puerta, de la nada simplemente apareció frente a mí, de su contorno brotaba una luz, me dirigí hacia ella y con un suave movimiento giré la perilla, una gran luz me envolvió, cuando por fin pude ver nuevamente - aunque no de manera nítida - no me podía mover, una voz a lo lejos se escucha, era la misma voz que había oído anteriormente, aquella voz desesperada que pedía que despertara, se encontraba aun más desesperada llamaba a doctores, enfermeras. Como se escuchaba a lo lejos no podía entender demasiado, cuando recobre la vista perfectamente, distinguí una persona, para ser más exacta era una mujer, la voz provenía de ella, continuaba llamando a alguna enfermera y/o un doctor que no demoró demasiado en hacerse presente, aquella señora tomó mi mano y me dijo:
- Angelys, no te preocupes, yo estoy contigo y no pienso dejarte sola
No entendía que era lo que pasaba, ¿Quién era aquella mujer? ¿Cómo sabía mi nombre y porque me trataba de forma familiar?. Por fin pude articular algunas palabras
- ¿Quién… quien es usted?
Perpleja me miró con una cara de ternura
- ¿No te acuerdas de mí?
- no - dije fríamente, ya que no la conocía
Con lágrimas brotando de sus ojos me dijo
- no me digas algo así, Angelys, por favor… por favor… no me digas que no te acuerdas de mí… de tu madre… Carolina.

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