Todo se veía tan bello en la familia
Aillon y Carlot Arévalo; Carolina, Reino y Angelys, una familia perfecta. Cuando
Angelys tenía ya tres años y unos pares de meses, Carolina dio a luz a Lio y a Eliot,
nada parecía que fuera a cambiar y así sucedió por varios años.
Angelys crecía: a los cinco años comenzó
a ir al Jardín, todo el tiempo anterior fue criada por Carolina con ayuda,
obviamente, de Reino. Mientras Angelys estaba en el jardín, Carolina volvió a
trabajar en el hospital, Angelys era muy inteligente, activa y tierna, a su
edad ya era bastante social, tenía varios amigos que invitaba a su casa y a
ella la invitaban también. Para cuando entró al kínder, ya sabía leer y cuando
entró a primer grado ya sabía escribir perfectamente, con sus errores
ortográficos comunes pero tenía una buena caligrafía, sus hermanitos comenzaban
el jardín con cualidades parecidas, todo a su alrededor era maravilloso. En los
cursos posteriores fue siempre la mas aplicada, le gustaba aprender y en
especial leer; leía cuentos, después pasó a las novelas y poco a poco se fue a
lo romántico, le gustaba el silencio, la tranquilidad, estar alejada del
bullicio, pasear por la playa era su más apreciado recuerdo de su joven mente.
Poco después de los trece años de
Angelys todo cambió…
- Angelys despierta tienes que ir al
colegio, Lio y Eliot despierten también, el desayuno está listo
La rutina, todo igual, levantarme, darme
una ducha y Reino después de mi, mientras tanto preparar los desayunos de
todos, despertar a mis hijos para que se levanten y tomen desayuno con
nosotros, Reino los lleva al colegio mientras yo ordeno las cosas en la casa y
hago un poco de aseo, después él viene a buscarme para ir a trabajar, almorzar
en el hospital y devuelta el trabajo, volver a casa cerca de las cinco de la
tarde, esperar a mis hijos y ayudarlos con sus tareas mientras espero a que
Reino llegue, preparar la cena, cenar, descansar e irse a dormir, los fines de
semana pasar tiempo en familia, salir a pasear al cine, a la playa, lo que sea
para despejar la mente del ajetreo diario.
Día viernes del mes de octubre, cerca de
la una de la tarde, hora de almuerzo:
- Oye, amor, han pasado cerca de un mes
desde que Angelys cumplió los trece años, ha pasado muy rápido el tiempo, no
nos vamos a dar ni cuenta cuando obtenga su carrera y comience a trabajar, se
independice y nos deje.
- Es cierto, llega a ser increíble,
siento que somos viejos aunque solo estemos bordeando los 42-43 años, pero
todavía tenemos a Lio y a Eliot; ya cielo - dijo como algo aparte - tengo que
volver a trabajar, nos vemos en la casa más tarde, que almuerces bien con los
chicos
- Sí, yo tengo que irme luego para
calentar el almuerzo, a los chicos les debe de quedar poco para llegar a casa,
de Angelys no me preocupo, después de todo es mayor y llega más tarde.
- nos vemos, amor, cuídate
- gracias, tu igual, nos vemos
Nos dimos un beso y me dirigí a la
salida para volver a casa, no me quedaba lejos el trabajo de la casa así que me
iba caminando, una vez en casa mientras se calentaba la comida puse la mesa y
como si hubiera calculado el tiempo cuando todo estuvo listo los gemelos
llegaron; mientras almorzábamos comenzó a sonar el teléfono, contesté.
- ¿alo?
- Carolina, sucedió algo horrible - es
Reino y tiene una voz realmente como para preocuparse
- amor, ¿Qué sucede?
- Angelys
- ¿si? Que sucede, ¿le pasó algo malo?
- tuvo un accidente, en este momento
está en la sala de urgencia, parece que recibió un golpe en la cabeza.
- voy para allá inmediatamente
- ¿y los chicos?
- no te preocupes, de ellos yo me
encargo, no les voy a decir nada hasta tener detalles, nos vemos - corté
Me dirigí hacia Lio y Eliot con la cara más
tranquila posible, les pedí que se apuraran en terminar de comer porque los iba
a llevar donde su abuelo. Todo fue muy rápido, mientras terminaban de almorzar
los chicos yo llamé al padre de Reino, le conté lo que había sucedido y que iba
para allá, llamé un taxi; cuando llegó, Lio y Eliot se habían dado cuenta de
que algo pasaba y me atormentaban con sus pregunta en el taxi.
- ¿Qué sucede mamá?
- No se preocupen después les voy a
decir, ahora necesito que se queden con su abuelo hasta que los valla a buscar,
los voy a estar llamando, no se preocupen. ¡Oh! Ya llegamos, vamos bajen - El
padre de Reino estaba en la puerta, me dio un abrazo y dijo:
- no te preocupes, yo me encargo de los
chicos, tu concéntrate en lo otro, ve rápido, Reino debe de estar destruido por
dentro, ya que está reviviendo lo sucedido anteriormente
- sí, tiene razón, gracias
Me despedí, subí al taxi, sentí que no
habían pasado ni dos minutos cuando ya habíamos llegado al hospital.
- tome - le dije al taxista mientras le
pasaba el dinero - guarde el cambio
Entré por urgencia, como trabajaba en
ese lugar no hubo ningún problema con que pasara directo a la UCI, afuera del
lugar se encontraba Reino sentado con las manos en la cara, me senté al lado de
él, inmediatamente se dio cuenta de que estaba ahí, lo único que pudo hacer fue
darme un abrazo, uno muy largo… sin decir ninguna palabra, las palabras
sobraban en este momento, lo único que puedo hacer es acompañarlo; mi dolor es
tan horrible como el de Reino, pero para él éste es el segundo que ha tenido
que sufrir.
- no quiero que vuelva a suceder - por
fin pudo decir algo
Estaba llorando…
- no va a volver a suceder, te lo
aseguro, nuestra chica es más fuerte, sólo nos queda esperar
Intentaba darle fuerzas, junto con
dármelas a mí misma, no sé cómo pude decirle algo así, si yo temía lo mismo. No
pude evitar que brotaran lágrimas de mis ojos
- sí, tienes razón, calmémonos
Nos separamos, eso sí estábamos apoyados
el uno con el otro.
¿Por qué nos sucede esto? No puede
quedar todo igual de hermoso como lo ha sido hasta ahora, claro, tienen que
suceder cosas malas en la vida para que sea equilibrada, pero ¿no podía
sucederle esto a otro?, yo feliz me hubiera sacrificado por mi hija o por
cualquiera de mis hijos o incluso por Reino si esto no hace sufrir a una
pequeña chica que no ha vivido prácticamente nada, ¡tiene solo trece años, por
Dios! por favor que no le pase nada, Señor… nada
- Reino, Carolina los estaba buscando -
dijo el Dr. …*, un muy buen amigo, el
encargado de cirugía, y jefe de urgencia - acabamos de operar a Angelys,
en el accidente sufrió un golpe en el cráneo pero le cerramos la herida que
tenía, se le han realizado una serie de exámenes - scanner, radiografías, etc.
- en este mismo momento está en observación, y lo estará por las siguientes 24
horas, está conectada a un respirador artificial… y… mmm… cómo decirlo… Angelys
está en coma - hizo una pequeña pausa y continuó - Si mejora su estado, lo cual
es lo que se espera, podrán visitarla, mientras tanto estará en la unidad de
tratamientos intensivos, lo mejor será que vallan a su casa, sus chicos deben
de estar preocupado, cualquier cosa les llamo para avisarles
Hubo un momento de silencio hasta que
por fin pude decir algo
- gracias, la dejamos en sus manos, por
favor cualquier cosas, lo más mínimo nos avisa - intenté mantener la calma,
Reino se encontraba shock; estaba ocurriendo lo mismo que le pasó a su madre.
En estos momentos tenía que ser fuerte, para Reino y los chicos, por lo menos
hasta que lo más difícil pasara.
Nos abrazamos por unos minutos, el
abrazo fue lo mejor en este momento, era reconfortante, me decía que todo iba a
estar bien que todo era algo pasajero, cómo quería creer en eso… pero me
costaba. Cuando nos separamos, llamé a un taxi para ir a la casa del Señor
A&C y afrontar que teníamos que contarles todo a los chicos. Por lo menos cuando
llegamos nos dimos cuenta, recién, de que eran alrededor de las once de la
noche - la hora había pasado como si nada - y los chicos se encontraban
dormidos. Apenas llegamos el padre de Reino lo abrazó, le murmuró algunas cosas
al oído, cosas que yo no pude entender; mientras tanto fui a ver a los chicos, se
veían como unos angelitos durmiendo en una suave y acolchada nube, fuera de
toda preocupación…
(*En un futuro próximo será agregado el nombre)
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